Durante toda la historia de la humanidad, muchos padres han intentado, sin éxito, seleccionar el sexo de sus futuros hijos. Ahora, un grupo de investigadores de las universidades de Exeter y Oxford (Reino Unido) creen haber dado con la clave para poder hacerlo: sólo hay que controlar la dieta de la madre en la época de la concepción. Según su controvertida investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society, aquellas mujeres que en la época en que se quedaron embarazadas mantenían una elevada ingesta de calorías y una dieta más rica tienen más posibilidades de parir varones que las madres que tenían un régimen alimenticio más ligero. Según los autores del trabajo, liderados por la profesora Fiona Mathews, de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Exeter, es la primera vez que se demuestra la existencia de una relación entre la dieta y el sexo de la descendencia.
Para llegar a sus conclusiones, reclutaron a 740 embarazadas primerizas que proporcionaron información sobre sus hábitos alimenticios antes de la concepción de sus bebés, sin conocer el sexo de los fetos. Tras ser divididas en varios grupos según el número estimado de calorías ingeridas, el 56% de las que recibían un mayor aporte energético tuvieron varones, frente al 45% de las que seguían regímenes alimenticios menos calóricos. De hecho, entre las que tuvieron bebés de sexo masculino la ingesta media diaria de kilocalorías era de 2.413, frente a las 2.283 de las que dieron a luz niñas.
“Hemos encontrado un mecanismo natural por el que las mujeres parecen controlar el sexo de su descendencia a través de la dieta”, explica Mathews, que sostiene que esta evidencia “puede ayudar a explicar por qué en los países desarrollados, donde muchas mujeres optan por dietas bajas en calorías, la proporción de nacidos varones se está reduciendo”, ya que en los últimos 40 años la tasa de bebés varones se ha reducido ligeramente, en torno a uno por cada 1.000 nacidos.
Por otro lado, el trabajo descarta que el tabaquismo o la cafeína influyan en el sexo del futuro bebé aunque, tras analizar la influencia de 133 alimentos, revela que sólo los cereales parecen tener importancia. Así, pone de relieve que las mujeres que desayunan al menos un bol de cereales a diario tienen un 87% más de posibilidades de tener un varón que aquellas que toman uno o menos por semana, aunque este dato puede tener más que ver con el hecho de desayunar o no que con el producto en sí.
Críticas al estudio
Tras conocer esta investigación, algunos expertos han puesto en duda sus resultados. Así, para el especialista Juan Antonio García Velasco, codirector del centro IVI de Madrid, el hecho de que sean las madres quienes hayan dado la información sobre su dieta a posteriori le resta validez científica. Además, hay que tener en cuenta que “el metabolismo del espermatozoide y el ovocito es tan bajo que tienen todos los nutrientes, independientemente de lo que tome la madre”. A su juicio, la única forma de determinar el sexo del futuro hijo es mediante selección de embriones, aunque nunca con el fin de realizar un “balance familiar”, sino para evitar enfermedades.
En la misma línea, Juana Olivar, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Infanta Sofía de Madrid, cree que las evidencias conocidas hasta ahora indican que el sexo está determinado genéticamente, y que la dieta no puede influir en esta cuestión, aunque sí en la aparición de enfermedades en el futuro bebé si no es adecuada.
Sin embargo, la autora del estudio defiende su trabajo y sostiene que su sistema de recopilación de información, a tan sólo unos meses vista, se emplea en la mayoría de los estudios epidemiológicos, por ejemplo, para determinar el riesgo de cáncer o enfermedad cardiovascular.
Una experta bioquímica argentina llamada Adriana Baretta dice que una dieta previa al embarazo garantiza la elección del sexo del bebé. Según Baretta la dieta en los días previos a la gestación es fundamental en la determinación del sexo del futuro bebé, según ella el mayor consumo de productos ricos en calcio y magnesio favorece la procreación de niñas, mientras que el sodio y el potasio de niños, pero aparentemente todo depende de la frecuencia y cantidades consumidas.
¿La alimentación previa al embarazo influye en el sexo del bebé?
Adriana Baretta hizo estas declaraciones en la presentación en Madrid de su libro ¿Niño o niña? Ya puedes elegir, en junio de 2006. La autora aclaraba que a pesar del escepticismo que el método pueda generar sus afirmaciones se basan es estudios de casos concretos, en los cuales el éxito ha estado cercano al 100%.La experta dice que el método es una combinación entre el empleo de dietas específicas y el control de los ciclos menstruales, ya que se ha demostrado que el momento más próximo a la ovulación favorece la procreación de niños, mientras que 48 horas antes se favorece la gestación de niñas.
Esto pudiera ser una respuesta a cientos de parejas que se preguntan cómo concebir un niño de un sexo determinado, por ello me ha parecido interesante la lectura del libro, si le interesa, aquí les dejo un enlace a él, aunque está restringida la lectura de algunas páginas:
http://www.google.es/books?id=cTIAz8dfnugC&pg=PP1&dq=Adriana+Baretta+%C2%BFNi%C3%B1o+o+ni%C3%B1a%3F&sig=c-IDBilWej7OUZfnlLmo6dTbIYs
El 29 de Noviembre de 2007, se publicó un nuevo estudio realizado sobre ratones que podría reforzar la teoría de la experta bioquímica argentina Baretta que afirma que puede elegirse el sexo del bebé dependiendo de la dieta que se lleve antes del embarazo.
Los resultados de la investigación de la Universidad de Pretoria (Sudáfrica) publicados en New Scientist han demostrado una relación entre la alimentación previa al embarazo y el sexo del bebé.
Concretamente la clave estaría en los niveles de azúcar. Observaron que a mayores niveles de azúcar en sangre, más ratones macho nacían. Mientras que si les administraban drogas para bajar los niveles de azúcar, nacían más hembras.
Los biólogos teorizan que podría tratarse de una estrategia evolutiva según la cual en épocas de estrés o de mala alimentación en la que descienden los niveles de azúcar se engendrarían más niñas para prolongar la especie, ya que si se crearan niños débiles sería más complicado que se reprodujeran.
Hay una leyenda popular que sugiere que la carne roja y los alimentos salados ayudan a concebir un niño mientras que hay que comer vegetales y chocolates si queremos una niña.
El estudio se acerca a esta teoría ya que, según explica Elissa Cameron, responsable del estudio, la carne roja eleva los niveles de azúcar durante un determinado tiempo, mientras que los dulces los elevan momentáneamente produciendo luego un bajón.
Es cierto que harían falta nuevos estudios para asegurar que la alimentación de la madre antes de quedar embarazada influye en la asignación del sexo, pero de confirmarse sería toda una revelación saber que el sexo del bebé no lo determina solamente el hombre como se creía hasta ahora. Espero conclusiones más firmes ya que estoy segura que muchos estarían interesados en decantarse por determinados alimentos con tal de asegurarse el niño o la niña.
De todas formas, entre los consejos de la bioquímica argentina, los tests que existen y el control de los días de ovulación yo creo que podemos aumentar las probabilidades, aunque la última palabra no parece de momento estar en nuestras manos.
Este texto fue tomado de varias fuentes. principalmete del Blog de Aclelandia y de Publìco. es
¿Qué les parece? ¿Piensan que el sexo del bebé puede estar influido o determinado por la alimentación de la madre? Animense y dejen sus opiniones!!

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